PRESENTACIÓN

¡Proclamamos hoy la Guerra Espiritual contra las Tinieblas! Se lee en el muro de una de las iglesias evangélicas en un populoso barrio de Managua. Este tipo de consignas evidencia que en el país, y de hecho, en toda Latinoamérica, un nuevo espíritu evangélico que ha infiltrado poco a poco las mayoría de iglesias evangélicas, sean éstas pentecostales o no. Yo que crecí en una iglesia no pentecostal, recuerdo que escuchaba a los hermanos hablar mal de los pentecostales, porque éstos aplaudían, danzaban, y caían al suelo; de manera que fue creciendo con la idea de que no había que juntarse con esos hermanos, lo cual me parecía extraño, ya que si todos éramos cristianos y teníamos una misma fe, ¿Qué era lo catastrófico de aplaudir y bailar? Ya en la década de los noventas, cuando regrese de estudiar afuera, la sorpresa que me llevé fue que ya todos los hermanos de mi iglesia cantaban aplaudiendo, y que el himnario “Himnos de la Vida Cristiana” que usábamos desde hace varias décadas, había sido sustituido por otro con cantos modernos, de compositores al estilo de Marcos Witt, Jesús Adrian Romero, y muchos otros. Además, los cantos ya no eran acompañados por el viejo piano que tocaba la misionera de turno, sino por aparatos de última generación, baterías y guitarras eléctricas.
Esta nueva ola evangélica del presente siglo, inspirada en “las manifestaciones del Espíritu Santo”, como armadura del cristiano para confrontar las tinieblas, se ha vuelto una constante en el discurso evangélico, llegando incluso a cambiar “el rostro” de las iglesias tradicionales. Las iglesias evangélicas que fluye con este impulso, enfatizan la experiencia religiosa individual, mostrando sus miembros un profundo interés en los dones del Espíritu, en una interpretación neumática de la Biblia con una elevada percepción de lo demoníaco, la rendición total de la lengua al Espíritu, y con desconfianza manifiesta en la ciencia y los métodos histórico-críticos de la teología académica. Un lenguaje metafórico caracteriza esta nueva dinámica con frases tales como: guerra espiritual, unción apostólica, cadenas de maldición generacional, pactos, siembras, encuentros, y sanidades divinas con solo poner su mano en el televisor.
Los apóstoles y profetas que conducen esta ola evangélica, equiparan la bendición divina con la prosperidad material, predicando lo que se conoce como la “Teología de la Prosperidad”, que da un fuerte impulso a la compra y venta de bienes simbólicos. Los teólogos de la prosperidad, predican según algunos sociólogos de la religión, un evangelio reduccionista con mensajes simplificados, con una emocionalidad a veces exagerada, pero abierta a lo que llaman los dones del Espíritu. Los apóstoles y profetas en su mayoría manifiestan un poder y una autoridad centralizada, proyectando un evangelio de misterio y miedo, y hasta en algunos casos, vemos una especie de culto a la personalidad del carisma profético –apostólico. Sin embargo, para muchos hermanos pentecostales, y otros no pentecostales “convertidos” a la prosperidad, esta es la manera genuina en la que han descubierto como sentir el fuego del espíritu de Dios, dando testimonios de lo que el poder de Dios hace en sus vidas. Al margen de estas experiencias, como investigadores debemos reconocer que en medio de este fenómeno, algo está fallando en la teología tradicional, y en la manera en que hemos vivido el evangelio en las últimas décadas. Ya que las experiencias son distintas y multifacéticas, es probable que tengamos que hablar de varios rostros del pentecostalismo, como apunta Carlos Aguirre, reconociendo que en medio del abuso que algunos de los líderes de este movimiento han provocado no deben ser minimizadas las experiencias y vivencias expresadas por los hermanos y hermanas aquí expresadas.
¿Por qué ahora toma auge este movimiento llamado nuevo pentecostalismo o neo-pentecostalismo en el mundo globalizado? ¿Cuáles son las fuerzas ocultas detrás de este fenómeno mundial que está cambiando el rostro de la iglesia tradicional en Latinoamérica? No hay respuestas claras ni definitivas para responder estas preguntas, sin embargo, el contexto en transición que vive el mundo propicia un cambio inevitable en la búsqueda nuevas alternativas para vivir el evangelio de otra manera. El teólogo Juan Bosch, menciona las siguientes condiciones que propician un nuevo auge del pensamiento religioso en el mundo:
1. La globalización tecno-científica, la racionalidad funcionalista, y el pragmatismo están reconsiderando el modo de ver la realidad y la religión
2. La integración de culturas y tradiciones
3. La pérdida de ingenuidad ante las tradiciones (des-tradicionalización)
4. La relatividad de toda manifestación religiosa
5. La cultura consumista y sensacionalista
6. La búsqueda religiosa de sentido, seguridad y comunidad
7. La realidad se va independizando de la religión (no necesita su visto bueno)
8. El proceso de “descentramiento” (pérdida de relevancia de los símbolos y ritos religiosos)
9. La iglesia pierde el monopolio religioso teniendo que competir con otros productos alternativos en el mercado (Pluralismo cosmovisional)
10. Los miembros de las iglesias han pasado de ser meros receptores de fe a diseñadores de la religión que quieren vivir
11. Un auge en la religiosidad popular con énfasis en la experiencia místico-esotérica
12. El fundamentalismo como “colchón” de las políticas neoliberales[1].
La idea de investigar estas interrogantes y variables sobre el pentecostalismo en Nicaragua, nació hace cuatro años impulsado desde su inicio por el equipo de investigación de la Casa Giordano Bruno, con el objetivo de caracterizar las diferentes facetas del fenómeno pentecostal en Nicaragua, tanto en iglesias históricas no pentecostales, iglesias pentecostales, e iglesias independientes; explorando el impacto de los nuevos modelos religiosos y la manera en que los cristianos viven el evangelio, tanto en su vida personal como eclesial. Buscamos además evaluar la tendencia del fenómeno religioso y sus implicaciones en el escenario eclesial, social, y político de los cristianos nicaragüenses.
A este esfuerzo se sumaron en el camino muchos hermanos y hermanas, cuyos nombres tomarían mucho espacio al mencionarlos, pero que sin ellos los resultados de este libro no serían los mismos. Agradezco a todas las iglesias, comunidades de fe, líderes de iglesias, seminarios, institutos bíblicos, organizaciones no gubernamentales, y analistas externos, que nos abrieron sus puertas para compartir con nosotros información valiosísima para el desarrollo del presente libro. Agradezco especialmente a mi hermano y amigo Carlos Aguirre, quien con su inserción al equipo le dio a este trabajo un impulso y una energía irreversible y contagiosa, asumiendo con pasión, compromiso y disciplina el reto asignado para tener ahora un libro de muy alta calidad. El presente libro, es un libro pionero en su género en Nicaragua y en Latinoamérica, porque si bien es cierto existen centenares de estudios realizados sobre esta temática, el nuestro es de los poquísimos que se basa en entrevistas, cuestionarios, grupos focales, y observación participativa directa, como técnicas de investigación para acercarnos a los hermanos que viven el espíritu pentecostal a su manera. De modo que, al evitar la subjetividad de nuestros análisis y darle voz a los entrevistados, los hacemos también autores de lo que aquí compartimos con ustedes.
Confiamos en que este libro aportará un grano de arena importante en la historia del pentecostalismo en Nicaragua, siendo este el punto de partida para replantearnos el evangelio y el pentecostalismo de manera que sea un fermento del Reino de Dios en la tierra, y un modelo para la nueva sociedad que todos queremos. Nos sumamos así a la celebración de la llegada del espíritu pentecostal a nuestras tierras hace cien años.
La paz de Cristo.
Alberto Araica
Casa Giordano Bruno
Coordinador
[1] Juan Bosch, Protestantismo: diez palabras clave sobre fundamentalismos, Editorial Verbo Divino, 1999, citado por A. Araica, en Detrás de las Máscaras.







